Prorroga en el plazo para realizar las declaracion

Soja y trigo: Extensión para declaraciones juradas de siembra y cosecha

El INASE extendió hasta el 30 de marzo el plazo para realizar las declaraciones juradas sobre siembra de soja y cosecha de trigo de la campaña 2016/2017, de acuerdo a las resoluciones 187/2015 y 149/2016, respectivamente. La prorroga fue publicada en el día de hoy, 2 de febrero, en el Boletín Oficial.

 

La falta de cumplimiento de la normativa ya generó inhabilitaciones para el uso propio de las semillas por parte de los productores y multas de distintos montos. Entretanto desde el gobierno fortalecen el presupuesto para las áreas de inspección.

 

“Este tipo de declaraciones son relativamente nuevas para el productor agropecuario y desde Tomás queremos colaborar en la construcción de la agenda impositiva advirtiendo sobre estos vencimientos y sus consecuencias”, explicó Sergio Degenhardt, coordinador de insumos de Tomás Hnos.

 

El dato no es menor, si se tiene en cuenta que las reglas están cambiando. Por un lado existe una profundización del control del mercado de semillas por parte de los organismos estatales: En octubre del año pasado, el INASE inhabilitó a casi un centenar de productores a hacer uso propio de sus semillas de soja por no haber realizado la declaración correspondiente. Además, los castigó con multas de $20.000 promedio.

 

No obstante, para 2017, el organismo prevé incrementar aún más los controles y reforzar la fiscalización de comercio y uso de granos. 

 

Para muestra basta un botón, dice el dicho, mientras que desde el gobierno y el Ministerio de Agroindustria incrementaron el presupuesto del INASE de los $119 millones de 2016, a los $200 millones previstos para 2017. Los fondos estarán destinados a reforzar el área de inspección y sumarios.

 

Pero el tema no termina en el recrudecimiento de los controles, sino que devela una cuestión de fondo mucho más estratégica: la cantidad de variedades nuevas inscriptas viene cayendo año a año. De 200 variedades inscriptas en 2013, la cifra cayó a 50 aproximadamente en 2016. En soja concretamente, en 2015 se inscribieron unos 60 tipos, cayendo a poco más de 20 en 2016.

 

“Apagón tecnológico”, lo tituló Gastón Fernández Palma, ex presidente de Aapresid, en una reciente columna de opinión, donde expresaba su gran preocupación por el alarmante problema de malezas y la falta de un control efectivo para ello en el mercado argentino, con paquetes químicos que datan de los años 40. 

 

“Cuando hay que pagar 150 dólares por hectárea para combatir malezas, la discusión por el uso propio es inconducente. Se debe legislar para todos, no perdamos alternativas y opciones reales que forman parte de un paquete de buenas prácticas agrícolas. Confiemos en el buen criterio del productor: si la tecnología no le cierra en los números y en la eficiencia de la misma, no la va a usar”, se sinceraba Fernández Palma.

 

Es que la preocupación por la falta de una regulación y la consecuente caída estrepitosa de la innovación tecnológica en el país es un problema de base que podría dejar a la Argentina desencajada con respecto a sus competidores regionales, como Brasil, Paraguay e incluso Uruguay. 

 

“La gran preocupación que existe en el sector es que la empresas no incorporen nuevos eventos biotecnológicos en la Argentina por no estar del todo claro cuáles son los beneficios de la legalidad”, explicó Degenhardt.

 

“La previsibilidad es algo que necesitamos todos; desde el pequeño comerciante, el inquilino, el empleado público, los productores, los exportadores y las empresas semilleras. Este es el compromiso que queremos asumir desde nuestro lugar en la cadena agroindustrial”, concluyó el coordinador de insumos de Tomás.

 

La inversión en nuevas tecnología, la disponibilidad de estos nuevos cultivares y la tan ansiada transparencia en los mercados parecieran ser la tríada que le falta a la Argentina para disputar el liderazgo mundial que nos legó algo tan paradigmático como el quiebre cultural que significó la siembra directa.

 

Qué declarar  y quiénes están obligados

 

Están obligados a realizar las declaraciones juradas sobre cosecha de trigo y siembra de soja todo productor cuyo monto de facturación supere en tres veces el monto de la categoría máxima de monotributo, esté  o no inscripto en el régimen simplificado.

 

En el caso de la siembra de soja, deberán declarar ubicación del predio, superficie total sembrada por variedad, kilos de semilla utilizada por variedad y los datos de documentación que avalen su origen. Para semilla fiscalizada, se deberán retener los rótulos y las facturas. En el caso de uso propio, se deberá acreditar el origen con la debida facturación.

 

En el caso de la cosecha de trigo, se deberá informar cantidad de semilla reservada para uso propio, variedades y el lugar donde la misma se encuentra almacenada. Cumplidos estos requisitos, el INASE entregará al productor un certificado de semilla de trigo de uso propio, cuya copia le servirá para rotular los envases de semilla.


Fuente: Comunicación Tomás Hnos.



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